Crónicas Zurichanas


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Zurich vino con preguntas. Y yo con las respuestas.

Arribé al primer mundo como la Señorita Fine en la casa del señor Sheffield, por la puerta. Con su torpeza y su ingenuidad la nana Fine logró despertar el amor a los televidentes y así también al de toda la familia Sheffield. Ella es un ser adorable y nadie puede contra eso. Así me siento a veces, Sapo de otro pozo.

No se si me gusta ser turista. Creo que me veo demasiado crítica para opinar sobre la cultura de un país sin que me llamen. Me agarra culpa ser poeta por estos pagos. Ay suizos, no se si tildarlos de consumistas de ecologistas o de aburridos.

La realidad es que las realmente las vacas aquí crecen felices. El queso no viene con stress porteño y la gente es conciente del impacto del medio ambiente, porque sino tienen que pagar por ejemplo, si tiran mas basura de lo que se permite. Las familias en sus casas tienen sus huertas, en terrenos cercanos, los niños se ven contentos (creo que de toda mi estadía vi una sola vez a un niño llorar). Lo tienen todo.

Aire puro, comida italiana, flores everywhere en las calles y colinas, que hacen de esta ciudad, un lugar soñado.
Ay ay ay ¿Qué le deparará a esta escritora porteña en Suiza?

¿A dónde voy? ¿Dónde estás?


12 pm en Buenos Aires. Empieza el tercer día de enero.

A veces me pregunto en dónde poner atención cuando necesito una guía.

Hay tantos factores y razones que me pueden ayudar a decidir en que dirección llevar mi vida.

La vida es, me recuerda Richard Bach en Alas Para Vivir.

Me pregunto si lo inesperado aparece como factor en los dibujos de la astrología. Si el psicoanálisis puede contemplar lo arbitrario. Si los consejos a veces sirven cuando los dejamos de lado.

¿Será Tere la que escribe esta historia? ¿O una versión de mi que quiere vivir en ficción?

¿Cuándo se está listo para el verdadero amor?

¿Cuándo el corazón supera a la astrología, supera a la razón?

Tengo miedo de renunciar a mis sueños para abocarme al amor.

¿Y si el amor es realmente lo que siempre quise?

¿Desde cuándo empecé a ser yo?

No se puede volver para atrás.

¿A dónde voy?

¿Donde estás?

 

 

Porteña in the EU


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Sometimes I wonder if these perfect moments will be constant.  I mean, the moments when things fit exactly as they have to be. When you are staring at the window, at night and you watch de cars go by, and you realize that everything is clear in your mind.

The uncertain is there, as usual. But this time, it doesn’t bother.

Is there as a consequence. As a result of a process. And should be the constant, like the present, like the change, like my freedom.

A lot of things are coming in my head at this moment.  A lot of Words, Thoughts and Ideas that I probabbly should put on the list of constant things that I have to be incorporate in my new life.

Love, Art, People with passion, Positive waves, Hugs, Travelling, Work, Be thankful, Cry, Smile.

And also the things I don’t want for me.

What makes you move in life? Could be a song? Somebody?

What makes you feel lucky?

What makes you feel you’re worthy?

What makes you feel free?  (Feeling free includes when you start doing something that you like and you don’t take care about what people thing about that, about you. Cause you’re free and happy. And there’s nothing that could ruin that moment.)

I finally wonder.

Could love be stronger than distance?

Volver a la poesía


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Me gusta llegar al trabajo y disfrutar del silencio de las primeras horas de la mañana.

Hacerme un rico te, sentarme en la compu, poner música y aprovecharme de esas horas de soledad, para que las palabras surjan, este ensayo se escriba y yo también me permita dsfrutar de lo maravillosa que es la sensación de que todo esta en calma.

Siempre dije que admiro las mañanas de Buenos Aires. Mucho mas la de los domingos. Porque los domingos, las calles están vacías, y la gente no camina, y yo puedo encontrarme allí, entre mis pensamientos y el amor que me conecta con esas calles.

Cuando todo parece monótono, o cuadrado, es que hace falta agregar un poco de romance, para que las cosas tengan sabor. Y a pesar de que me prometo a mi misma no hacer poesía porque me resulta un poco barroco, o cursi, siento que en el fondo, es esa poesía la que hace que del amor que le pongo a esas letras, también surja la vida.

Pero eso sí, hay poesía pesada. Como románticos empalagosos, llenos de clichés, que se ahogan de tanto amor.

Por el contrario.

Hay momentos en que es necesario hacer uso y abuso de la poesía.

¿A quién le gusta la monotonía?

Regalarse momentos,

de fantasía.

La vida como una máscara


En el hostel la gente viene y la gente se va. Es difícil describir esta sensación.

Vínculos que parecen ser profundos, vínculos que se quedan no se donde guardados. ¿Simpatía o calidez realmente humana?

Esta semana me vi a mi misma reflejada en un pasajero.

Un chico que venía del interior,  al parecer para quedarse en Buenos Aires y reconstruir su vida, pero que por algunas cuestiones decidió que era momento para volver a su ciudad y dejar el cambio para otro momento.

Me recordé a mi misma viajando sola a Montevideo. Intentando buscarme, sintiendo esa mezcla de soledad y libertad. Rodeada de su bella gente y acompañada por sus turistas.

Me enamoré de el a primera vista, me perdí en su soledad y fui la tonta minita que puso expectativas en alguien que al final no resultó  como esperaba.

Fue un ariano que me reflejó algunas cosas de mí. Cosas de alguna Tere que alguna vez fue, cosas de alguna Tere que es. Cosas de una Tere que no va a ser.

Salir con el fue un cambio.

Fue descubrir que puedo divertirme y pasarla bien. Cosa que hasta antes no hacía.
Que no tengo que ser siempre profunda con toda la gente. Porque a veces, tanta profundidad con determinadas personas, asfixia. Y que también se puede ser superficial sin dejar de ser uno mismo.

El, me asfixiaba.

El me asfixiaba porque estaba solo, y necesitaba contención. Creo que yo podía darle eso, y también creo, que conmigo podía ser el mismo. Y es difícil ser uno mismo en una gran ciudad. Porque en Buenos Aires uno puede hacer de cuenta de lo que quiere ser. Buenos Aires está llena de máscaras.

Pero las máscaras están hechas para los que buscan mostrarse como son. Para los que buscan el arte como un camino, como una forma de descubrirse. Y no como una imagen, que puede ser linda a simple vista, pero después rebota porque no llena su contenido.

Por eso a vos, sí vuelvo a elegirte. Porque con o sin tu máscara, no dejás de ser vos. Y eso me gusta. 

Una novela


Encontré la frase que va justo para la primer hoja del compilado de historias que estoy escribiendo.

Eso me hace sentir escritora y es algo raro para mí.

Siento en las letras una forma de cultivarme interiormente.

Y pienso un poco en Cortázar y en su Rayuela.

El tipo escribía pensando también en el lector.

Y así estoy yo.

Viviendo quizás la historia que alguien pensó para mí.

Estoy mas grande


Y volvimos.

Volvimos a tener esas conversaciones interminables de media noche. A pasear como dos extraños por la ciudad. A sentirnos en Rayuela por unas hojas.

Pero, estamos mas grandes.

O yo estoy mas grande.

Ya no soy la adolescente poética que te idealizaba, como lo hacía hace años, antes.

Ya estoy mas real, con mas chispa, mas viva, mas yo.

No se.

Creo que a veces escribo para poder recordar.

Destinatario anónimo


Hay una película que me encanta y que se llama My Blueberry Nights. Cuenta la historia de Elizabeth, una mujer que corta con el novio y se va de viaje como a reconectarse con ella misma. Durante el viaje le escribe cartas a Jeremy, un joven carilindo que  tiene un café en Nueva York y que apenas conoce.

Siempre me pareció interesante tener a alguien anónimo a quien contarle mis inquietudes.

Hace poco volví a ver Tienes un e-mail y me di cuenta que la soledad abunda en las noches y a veces la persona que realmente puede entenderme está a miles de kilómetros de Buenos Aires.

Muchas veces me siento como Elizabeth, pero en vez de escribir, me hablo a mi misma, como contando lo que me pasa a una especie de vacío. Mis aprendizajes, mis dudas, postales sobre las cosas que me pasan. Empiezo a creer que es importante que alguien, además de uno, sepa como estoy.

Me mal acostumbré a vivir en una casa donde los sentimientos carecían de valor. Ahora tengo mi vida, y en mi vida los sentimientos son importantes y eso es bueno, porque ya dejo de sentirme tan sola.

Pero es raro verlo de ese modo, me asusta, me da un poco de miedo.

Será la ansiedad.

Esta canción me transmite calma:

http://www.youtube.com/watch?v=VsevYF7LZ6I

Volver a casa


Nunca pensé que iba a volver a casa.

Todavía trato de entender que es lo que pasó.

Irme de casa era como un sueño. Hace mucho tiempo venía diciendo que me quería ir y bueno, dicen que las cosas suceden cuando uno menos las espera, y así tuve la posibilidad de hacerlo.

Ahora que lo pienso, irme, fue como un largo viaje.

Una frase de una película que me gusta mucho lo dice de esta forma:

“It’s a funny thing coming home. Nothing changes. Everything looks the same, feels the same, even smells the same. You realize what’s changed, is you.”

Yo cambié.

Mi vida dio un giro de 180 grados.

Me pregunto si realmente fue real todo lo que viví. Porque jamás, había experimentado recolectar tantas experiencias en tan poco tiempo y menos haber tenido la posibilidad de conocer gente nueva, para luego, volver a casa, con un sinfín de recuerdos y emociones que hoy llevo guardadas quien sabe donde.

Pienso ahora, que quizás volver a casa también tenía que suceder.

Porque ya no soy la misma desde que me fui, y ahora tengo que asumir quién soy realmente.

Y eso me va a llevar un tiempo en aceptarlo…

Bajar a tierra


Blog, sí, un ratito, para bajar las tensiones. Sí!!!

Una palabra mas, un bocadito, es rico escribir, yamm yamm.

Cuestiones:

La espalda no la puedo mantener derecha, ah y mi respiración es corta. Voy a aprovechar para dar la explicación de que me operaron del tabique y nunca pude hacer la reeducación de mi respiración. Como consecuencia, soy algo como una acelerada persona que no sabe manejar el caudal de su aire a través de su nariz. Me acuerdo que mi abuela siempre decía que cuando se congestionaba no podía respirar por la boca. Así que eme aquí: una respiradora bucal. Me olvidé de anotar la palabra experta.

Podría autollamarme también -impaciente perfeccionista- que vuelve a escribir en su abandonado blog, con el fin de… de poner el pensamiento en letras y que además ya no trata de pensar en que alguien vaya a leer estas líneas.

Es loco ver mi mente plasmada en papel. Tengo un pensamiento que dice que siempre el arte refleja lo que somos. Y supongo que en alguna de estas letras debo encontrarme. Supongo, y creo que voy a reafirmar que a veces el abandono hacia el arte, se debe a que uno, bueno, yo, tengo miedo de verme al espejo. Vergüencita. Creo que las letras me sacan la timidez.

Eso sí, que nadie me pida que cante. Cachetes colorados, sonrisa picarona y sí, porque voy a tener que hacerme rogar, y quizás llegue a tararear algo. Sí, me da -cosita- cantar en público.

Respiro, y vuelvo a la posición erguida y que el aire fluya. Tenés lindos pechos diría alguna pariente, aprovechalos y no te encorves.

No se, ahora quizás porque haya escrito la palabra -lindos pechos- podría venir un sinfín de hombres apuestos a leer mis entradas. Hola… ¿Cómo están?

Él casi siempre me aconseja que no me haga tanta cabeza, supongo que terminando de escribir la entrada me doy cuenta que puede que esté en algo cierto.

Aunque, me encanta pensar, y eso forma parte de mí, por eso es que me gusta escribir.

Y para rimar me voy a dormir!