Quisiera ser jirafa


Mi jefa me recuerda que en las grandes ciudades uno pierde la consciencia de los sentidos. Y en algún punto creo que eso es cierto. Día a día me sumerjo en las nubes de publicidades que aparecen de a segundos, mientras me encuentro sentada en el colectivo camino al trabajo.

Uno se siente como un niño, en una gran sala, solo, con miles de juguetes con los que puede entretenerse. Nunca hay un parate, siempre hay un querer mas. Y ese querer mas se hace inalcanzable. Y ahi es cuando al final, nada le basta. Al tener tanto, no se puede apreciar a cada juguete por su forma de entretener.

Me veo a mi misma, reflejada en ese niño. Que tiene, dificultades para decir: Basta! No quiero jugar mas!

Pero no puedo, la ciudad es muy grande para mí.

¿De dónde uno se agarra cuando se siente como los globos de los parques de diversiones, que parecieran no tener raíz, porque muestran que al único lugar donde quieren llegar es al cielo?

La mente, que quiere estar por encima de toda teoría cosmológica. La mente, que quiere hacernos creer que ella sabe mas que todo. La mente, que a veces es un enemigo, hoy quiere, atajar este penal.

Bajar a tierra


Blog, sí, un ratito, para bajar las tensiones. Sí!!!

Una palabra mas, un bocadito, es rico escribir, yamm yamm.

Cuestiones:

La espalda no la puedo mantener derecha, ah y mi respiración es corta. Voy a aprovechar para dar la explicación de que me operaron del tabique y nunca pude hacer la reeducación de mi respiración. Como consecuencia, soy algo como una acelerada persona que no sabe manejar el caudal de su aire a través de su nariz. Me acuerdo que mi abuela siempre decía que cuando se congestionaba no podía respirar por la boca. Así que eme aquí: una respiradora bucal. Me olvidé de anotar la palabra experta.

Podría autollamarme también -impaciente perfeccionista- que vuelve a escribir en su abandonado blog, con el fin de… de poner el pensamiento en letras y que además ya no trata de pensar en que alguien vaya a leer estas líneas.

Es loco ver mi mente plasmada en papel. Tengo un pensamiento que dice que siempre el arte refleja lo que somos. Y supongo que en alguna de estas letras debo encontrarme. Supongo, y creo que voy a reafirmar que a veces el abandono hacia el arte, se debe a que uno, bueno, yo, tengo miedo de verme al espejo. Vergüencita. Creo que las letras me sacan la timidez.

Eso sí, que nadie me pida que cante. Cachetes colorados, sonrisa picarona y sí, porque voy a tener que hacerme rogar, y quizás llegue a tararear algo. Sí, me da -cosita- cantar en público.

Respiro, y vuelvo a la posición erguida y que el aire fluya. Tenés lindos pechos diría alguna pariente, aprovechalos y no te encorves.

No se, ahora quizás porque haya escrito la palabra -lindos pechos- podría venir un sinfín de hombres apuestos a leer mis entradas. Hola… ¿Cómo están?

Él casi siempre me aconseja que no me haga tanta cabeza, supongo que terminando de escribir la entrada me doy cuenta que puede que esté en algo cierto.

Aunque, me encanta pensar, y eso forma parte de mí, por eso es que me gusta escribir.

Y para rimar me voy a dormir!