Quisiera ser jirafa


Mi jefa me recuerda que en las grandes ciudades uno pierde la consciencia de los sentidos. Y en algún punto creo que eso es cierto. Día a día me sumerjo en las nubes de publicidades que aparecen de a segundos, mientras me encuentro sentada en el colectivo camino al trabajo.

Uno se siente como un niño, en una gran sala, solo, con miles de juguetes con los que puede entretenerse. Nunca hay un parate, siempre hay un querer mas. Y ese querer mas se hace inalcanzable. Y ahi es cuando al final, nada le basta. Al tener tanto, no se puede apreciar a cada juguete por su forma de entretener.

Me veo a mi misma, reflejada en ese niño. Que tiene, dificultades para decir: Basta! No quiero jugar mas!

Pero no puedo, la ciudad es muy grande para mí.

¿De dónde uno se agarra cuando se siente como los globos de los parques de diversiones, que parecieran no tener raíz, porque muestran que al único lugar donde quieren llegar es al cielo?

La mente, que quiere estar por encima de toda teoría cosmológica. La mente, que quiere hacernos creer que ella sabe mas que todo. La mente, que a veces es un enemigo, hoy quiere, atajar este penal.

Fluir-Obstruirse


Fluir.

Diría que fluir sería como estar moviéndome dentro de una constante de energía abundante que no tiene fin. Imaginemos una cascada como esa constante de energía, por ejemplo.

Obstruirse, o chocar.

Sería como la fuerza contraria a lo que fluye, como que resta. Una energía que impide que la energía fluya. Como cuando ponemos dos pilas al revés y no hay forma de que hagan contacto, se repelen.

Hace unos días me di cuenta que no con todas las personas puedo fluir (fluir, ser yo misma) hay personas con las que choco, es decir, con las que tengo que dejar de ser yo misma para poder fluir. Medio contradictorio, pero es así. Será por ideas, formas de ser, o estilo de vida. Es como si toda mi buena energía, se achicara por un momento  y no me permitiera avanzar.

Está bien, me entusiasmo con la palabra energía, pero es así. La energía tiene que estar en constante movimiento para poder estar conectada con el mundo y conmigo misma. Sino… ¿qué diría Wayne Dyer en su gran video que recomiendo sobre el porqué de nuestra infelicidad?. Si tienen un re tiempo se los recomiendo, lo dice muy claro y te deja pensando muchísimo.

¿Y a qué trato de llegar?

A que siempre va a pasar eso, siempre voy a encontrar en el camino personas, que me impidan conectarme con lo que soy, pero es bueno saberlo de antemano y buscar la forma de que ese obstáculo no me modifique en mi vida cotidiana.

Ver el obstáculo con otra perspectiva, correrme de lugar para que no me afecte, ver qué es lo que no me deja seguir, y listo, cero drama. Volver a mí y avanzar.

Las cosas al final si tienen un sentido, como esta entrada, que empezó planteando algo y con el transcurso de las palabras y signos de puntuación (que permitieron que fluyan las oraciones) dejaron esta simple conclusión.

Fluir, que fluya, encauzar, dejar ser. 

Necesito de un Rio Babel.

Ver los obstáculos como puntapié para poner en práctica nuestros recursos…


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Entre tanto cambio emocional, físico y mental en el que estoy transcurriendo, se me hace  difícil encontrar las herramientas que me permitan avanzar frente a los obstáculos que se me presentan.

Y después de haberme limado (y trastornado) leyendo La Historia de las Cosas. Gran libro que recomiendo para cualquier persona que quiera tomar mas conciencia sobre el uso de los recursos naturales y la explotación de los mismos. Mi lamparita mental se iluminó, y además de ver la luz, se me ocurrió pensar en MIS recursos.

Como la madre tierra, uno está lleno de recursos ilimitados con los que puede hacer muchísimas cosas, pero no nos damos cuenta de eso. Vivimos en una era donde cualquier cosa la podemos adquirir así de simple: la comodidad está al alcance de nuestras manos. La ropa al lavarropas, la comida la pedimos por teléfono, y a los amigos les escribimos por internet. Hasta casi podría decir que a veces tenemos mas vida virtual que “natural”.

Volviendo al tema de los recursos. Hay que abrir un poco mas los ojos y reconocer que uno tiene recursos, empezar a verlos a partir de ahí preguntarse qué se puede hacer con ellos. Como muchos visionarios, que se cuestionaron mucho y pudieron ver mas allá de las cosas,  inventando grandes herramientas para la humanidad. Me sale la idealista, oh humanidad!

Pero va en serio.

Es un momento de mi vida donde me planto sobre la tierra y me pregunto. ¿Qué recursos tengo? ¿Cómo puedo usar esos recursos y para qué?
Y voy encontrando algunos recursos, y mientras mas me conozco mas voy encontrando, y mas herramientas (físicas o no físicas que me van a ser útiles en algún momento) puedo fabricar, y los limites dejan de existir, porque puedo hacer infinita cantidad de cosas.

Cuando supero los obstáculos que se me presentan me siento libre. Me desprendo de cosas. Aprendo. Y con ese aprendizaje, genero herramientas, que me defienden, y que en algún punto me dan seguridad para transitar otros caminos.  Y mientras mas herramientas voy juntando mas cosas puedo hacer. Pero a veces asusta un poco dar vuelta la página, una vez superado ese obstáculo, porque no se con qué panorama me voy a encontrar. Pero ese es el mayor reto, abrirme a la incomodidad de la novedad. Acostumbrarse a que nada es permanente y que todo está en constante cambio.

Es eso.

Nada es permanente. Entonces mejor disfrutar lo que se me presenta.

Esto me hace acordar a un tema de Moby que habla sobre esto, sobre aferrarse, o mas bien disfrutar, de lo que se nos presenta antes de que se disuelva de nuestras vidas.