El encanto de volar


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Nervios, inseguridades y la misma lista que se repite en mi cabeza.

Pasaporte, plata, ropa, libros, compu, celular y cuadernos para escribir.

¿Quién dijo que viajar fuera fácil?

Mis días se basan en ansiedades, horas de trabajo, orden y el repaso de la lista de cosas que me quedan por hacer.

Nunca hice esto antes.

¿Cómo se es pareja de alguien cuando nunca se fue pareja de nadie? ¿Cómo es vivir con alguien? ¿Cómo es viajar en avión solo? ¿Cómo es volver a empezar? ¿Y si es en otro país?

Lo escencial demora.

Hacer el currículum, seguir con mi novela, escribir un poco mas todos los días, tocar la guitarra. Èl y Madrid.

Lo escencial quizás esté allá. Donde el avión conecte las distancias del amor. Donde mi mente se halle mas despejada. Cuando arribar resulte ser un respiro. Un decir quiero cambiar, un decir esto me gusta, un decir realmente estoy donde quiero estar.

En Buenos Aires estoy de trance. Y la verdad debo admitir que me incomodan las charlas con él por Skype. Detesto el amor a distancia. Detesto dormir las noches sola. Detesto pensar que mi vida va a cambiar por que he decidido que es lo mejor para mí. Y entender que detrás de estos marrones y cautivadores ojos penetrantes, míos, habita una persona que lucha por lo que cree que es mejor para ella.

Cuando me mudé por primera vez sentí este envión que estoy volviendo a sentir. Ese motor de decir no me importa, se lo que estoy haciendo, esa certeza invisible que aclara toda duda.

Vengo rodeándome de personas que no hacen mas que aconsejarme, pero ya estoy harta de consejos, lo que externo me asusta. Creo que dejé de confiar en mis guía interior.

¿Porqué el?

Quiero llegar a Madrid y que estos pensamientos se acaben.

Madrid llegá pronto. O yo, iré por tí!

Música mi casa.


-I haven’t ever really found a place that I call home- dice las primeras líneas de la canción.

Cuando era chica me sentaba en el marco de la ventana, de noche y miraba el cielo. Ponía música que me hacía sentir libre.

Extraño esas noches.

Es difícil de entenderlo o de explicarlo, pero hablando de libertad, siento que en casa nunca pude sentirme libre. Nunca pude decir que en casa estaba mi lugar. Quizás no esté ahí adentro, no lo se.

En estos últimos días me doy cuenta muchas cosas. Me acuerdo de momentos siendo yo misma y feliz. Siento que en mi casa nunca pude ser yo misma. Y eso me pesa, porque se que es algo que voy a tener que procesar. Viví pensado que la vida era de una forma, y me doy cuenta que en realidad es de otra forma y mejor. Es de grande hacerme cargo de ciertas cosas, que deberían haberse ocupado mis viejos, y de nuevo, ya estoy grande, pero aceptar el dolor y el mal que sentí, llevará tiempo.

Encuentro piezas de mí, algunas encastran, encuentro amigos que me ayudan a armarme, o a rearmarme, hay piezas que aparecen, cuando menos las espero. Y me dan esperanzas de poder seguir construyendo esta historia, esta vida, este alma.

No se, creo que tengo sueño, me iré a dormir.

Julieta


Una amiga una vez me dijo que a veces, los verdaderos padres, no siempre son los biológicos. Me quedé pensando en eso varias veces, y ahora me doy cuenta, que algo de cierto tenía.

Julieta aparece en mi vida como una especie de madre.

Julieta.

Una mujer Colombiana, de 50 años, viuda y con dos hijos que viven al otro lado del mundo.

Julieta viene a darme las respuestas que mi vieja nunca supo como contestar. Me habla sobre la amistad. Y me enseña que hay que aprender a ser tolerantes con los amigos y aceptarlos a pesar de las diferencias. Lo mismo con los padres.

La importancia de la familia. Que hay que amarla constantemente y no guardarse nada de amor. Darse afecto, abrazarse, decir te quiero. Cosas que resultan tan extrañas en casa.

Julieta tiene una madre que es muy fría y dura con ella misma, sabiéndo aún que es muy diferente a ella y que no va a cambiar, la aprecia mucho. También tiene una abuela, y por lo que me cuenta, me da la sensación que se quieren bastante. Dice que es mas dulce y mas cariñosa que su madre. Julieta cuida de ellas dos.

Tiene dos hijos que viven en Australia y que ella va a visitar cada vez que puede.  Es una mujer moderna. Me dice que ahora la tecnología facilita un poco mas la distancia. Habla continuamente con ellos por Skype. Y sin embargo, habiendo esa conexión con sus hijos tan constante, me cuenta que sí sabe disfrutar de estar sola.

Me enseña también que no hay que pensar a los hijos como una posesión, que llega un momento en donde hay que dejarlos ir. Y que no es fácil a veces.

Su mirada lo expresa todo. Sus ojos transmiten paz. Tiene el rostro muy andino, razgos indígenas. Siento que es una persona que se da gustos, sabe cuidarse y está en armonía con ella misma. Independiente, cómoda y feliz de ser así.

Julieta me da aliento a mis sueños. Me dice que  siempre hay que pensar en ellos y que uno no necesitan de la aprobación de los demás para que puedan ser realizados. Que ella siempre quiso ser abogada y ahora lo es. Que siempre hay que mirar hacia adelante. Me cuenta que ahora se jubiló y que tiene mas tiempo para ella, que está aprendiendo algo de inglés y de francés y se siente contenta con eso.

Ve en mí una persona que le transmite mucha ternura y que tiene muchas expectativas de vivir en el mundo. Con sueños por cumplir. Me escucha. Me dice que también le da gusto hablar conmigo, que siente aprecio hacia mí.

Nos abrazamos.

Julieta fue como esa especie de madre, que encontró alguna hija en Buenos Aires. Que vino aconsejarme sobre la vida, apoyarme en mis sueños, decirme que jamás baje los brazos. A transmitirme otros valores, a hacerme sentir un poco mas hija. A enseñarme que los padres, hay que quererlos siempre, a pesar de las duras críticas que un hijo les pueda hacer, porque hicieron lo mejor que pudieron con nosotros. Nadie nace sabiendo ser padre. Es así.

Quizás encontrarme con ella fue un regalo para mí. Porque ahora, sabiendo que hay una madre dando vueltas por el mundo, puedo apreciar mas a mis viejos. Y es lindo eso.

Y pienso que si realmente estás dispuesto a vivir, y eso significa tener que enfrentar los obstáculos que en el camino se interpongan, todo llega.

La vida es mas simple de lo que parece, y perdón Jorge Drexler.

Somos nosotros, las personas que nos toca vivir en la ciudad, que nos hacemos demasiados problema por cosas que no tienen sentido y no damos lugar a apreciar lo que tenemos en frente. Al presente, a cada momento.

Y para poder apreciarlo mejor, primero, es necesario estar despiertos.