Palabras


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Y a veces las palabras llegan. Sin esperarlas. Como los sueños que se sumergen en un despertar a la vida.

Sin cuestiones. Sin motivos. Sin letra chica. Vienen así, como la lluvia de verano. Que no avisa.

Para la que escribe, las palabras siempre le parecieron parte de otra historia. Pero no de la suya.

Las palabras son ahora de mí, serán de vos, y luego de todos.

Las palabras aparecen como el limón para la limonada.

Para crear y recrear nuevas historias.

Para crear y recrear mi propia historia.

Las palabras llegaron para quedarse,

y así recrear nuestra historia.

Bon Voyage


¿Quién dice que es fácil?

Ah la música. Si pongo un tema bajón para esta entrada, va a salir mi parte melancólica y voy a hablar de mi viaje como algo triste en donde diré que me va a costar desprenderme de Buenos Aires y seguro me pondré algo  extremista y buaaa me saldrá alguna lágrimona.

Que difícil se hace sintonizar con el radar de uno en esta sociedad a veces.

La tele que nos invade y no nos deja concentrarnos en los pocos minutos que uno tiene para uno. Y el noticiero ni te cuento, uno improvistamente tiene que ir al médico y ahí está, provocándonos con su mala onda. Está también telefonito -taca que taca te- con el watsapp, los sms, feisbuck, que tul? También puede ser un antojo, los caprichos, la falta de concentración. La mente todavía que sigue jugándole al ping pong contra la puteada innecesaria que se mando el jefe el otro día en el trabajo.

Café, recuerdo. Los cafés me sincronizan. Me ponen en órbita.

Eso era entonces.

Debo ir por un café.