Tener un objetivo


Nadar.

Me puse un objetivo: correr en alguna de competencias de Aguas Abiertas que se van a hacer en este verano. Todavía no se cuántos metros voy a correr, pero cuando le cuento a la gente cercana que estoy entrenando para esto, en mis adentros pienso algo como: “Oye Tere, eres una persona con propósitos”.

Y es algo nuevo sentirme del otro lado. Ser esa persona que llega al club con la bici, que se cruza con los chicos que van siempre y me saludan, ser la alumna que siempre tiene alguna ironía con la cual hacerle reír al profesor, encontrar un ratito después de ducharme, para tomar unos mates con la gente del club. Encontrarme a mi misma teniendo una alimentación acorde al ritmo de vida que estoy empezando a tener. Estar en el agua y escuchar a mi profesor alentándome y diciéndome lo tanto que estoy progresando.

Estar en ese club es como estar en mi casa.

Hay algo que siempre admiré de esas personas que un día decidieron cambiar el rumbo de sus vidas. Proponerse recorrer en bicicleta de Ushuaia a La Quiaca. Correr una maratón. O ir caminando a Luján.

Y cada vez mas siento que tengo algo de ellas en mí. Y es fuerte, porque nunca creí que podía ser como esas personas. Que un día se levantan y deciden aceptar la vida como un camino y seguir adelante con un simple objetivo.

Fluir-Obstruirse


Fluir.

Diría que fluir sería como estar moviéndome dentro de una constante de energía abundante que no tiene fin. Imaginemos una cascada como esa constante de energía, por ejemplo.

Obstruirse, o chocar.

Sería como la fuerza contraria a lo que fluye, como que resta. Una energía que impide que la energía fluya. Como cuando ponemos dos pilas al revés y no hay forma de que hagan contacto, se repelen.

Hace unos días me di cuenta que no con todas las personas puedo fluir (fluir, ser yo misma) hay personas con las que choco, es decir, con las que tengo que dejar de ser yo misma para poder fluir. Medio contradictorio, pero es así. Será por ideas, formas de ser, o estilo de vida. Es como si toda mi buena energía, se achicara por un momento  y no me permitiera avanzar.

Está bien, me entusiasmo con la palabra energía, pero es así. La energía tiene que estar en constante movimiento para poder estar conectada con el mundo y conmigo misma. Sino… ¿qué diría Wayne Dyer en su gran video que recomiendo sobre el porqué de nuestra infelicidad?. Si tienen un re tiempo se los recomiendo, lo dice muy claro y te deja pensando muchísimo.

¿Y a qué trato de llegar?

A que siempre va a pasar eso, siempre voy a encontrar en el camino personas, que me impidan conectarme con lo que soy, pero es bueno saberlo de antemano y buscar la forma de que ese obstáculo no me modifique en mi vida cotidiana.

Ver el obstáculo con otra perspectiva, correrme de lugar para que no me afecte, ver qué es lo que no me deja seguir, y listo, cero drama. Volver a mí y avanzar.

Las cosas al final si tienen un sentido, como esta entrada, que empezó planteando algo y con el transcurso de las palabras y signos de puntuación (que permitieron que fluyan las oraciones) dejaron esta simple conclusión.

Fluir, que fluya, encauzar, dejar ser. 

Necesito de un Rio Babel.