Día 1 Find an Objective


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Te lo pongo así: estoy atravesando veinte mil cambios al mismo tiempo y finalmente este viaje llega para ordenarme. La pucha! Era lo que estaba necesitando. Pero aaah  ¿Qué voy a hacer? Si nunca fui una persona ordenada.

Él, al ser europeo (ordenado ponele) me plantea algunas cosas de mi vida que debería modificar y en algunas está totalmente en lo cierto. En el hecho de tener un plan primordialmente.

Pienso en el porqué de este viaje, en lo que me llevó a venirme a Suiza, un país muchísimo mas civilizado que Argentina. Un cultura donde todo tiene una razón de ser. Los suizos son los especialistas en la perfección, tienen todas las herramientas para todo. Las calles están super señalizadas, hay una super conciencia ambiental y freno un poco la pelota y me digo de nuevo ¿Qué me llevó a venirme acá?

El amor, cambiar de vida, aprender un idioma…  me respondo así de toque.

¿Pero quién iba a decirme que todo este proceso de adaptación iba a costarme muchísimo? Ojalá la  letra chica del pasaje me lo hubiera anticipado o él con un cartel enorme cuando vino a buscarme a Madrid.

Para hacer mi vida en este país tengo que tener planes. Y creánme que acá la espontaneidad no existe y la mayoría de la gente no te llama el mismo día para organizar algo. La gente vive con stress (no toda) por eso es necesario tener un plan. O sino mejor pensar en otro destino para vivir.

De planes no se mucho. Sólo se de armarlos espontáneamente. Y a veces se puede, otras veces no. Él si sabe de planes y eso es genial.

Pero pienso que antes de hacer un plan uno tiene que tener en claro una meta. Entonces ahí es por donde tengo que empezar.

Día 1 (no literal) Find an Objective.

Volver a mí


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Si la vida es un conjunto de obstáculos constantes…¿entonces para qué ponerse objetivos?¿para qué trabajar si el sistema nos hace infelices?¿realmente los sueños caben en este mundo?

Y después freno un poco y me respondo: “Tere puede que la raíz de esas preguntas se basen en que estás cayendo en realidad.”

¿A quién no le gusta viajar y hacer lo que uno quiere? Disfrutar de vagar y vagar y vivir en sueños.

Después de estar tres meses viajando en Europa me doy cuenta que tengo que parar la pelota.

La plata se acaba, hay que trabajar, hacerse amigos y ponerse en sintonía con una ciudad que no es del todo sociable.

Porque París sonaba tan poética al caminarla por las calles que inspiraron a Cortázar. Me sentía tan en casa en Italia, con su cultura de la charla, el fútbol y el café.

Pero acá estoy en el primer mundo. Dando un cambio en mi vida que no pensé que iba a costar tanto. Porque acá soy inmigrante and -Ich sprechen kein deutch-.

Me pregunto dónde quedó esa Tere con sueños de ser escritora en Londres. Si los sueños son más que utopías que nos llevan a sueños que no buscábamos.

Porque Londres no fue tan Londres como imaginaba.

Y el amor parecía ser solo un cuento con final feliz.

Estoy bajando a tierra pero eso sí, que no me saquen las alas, porque en algún momento puede que de verdad me anime otra vez a volar.

Dos meses, se pasan volando


Pan y Mermelada

   El me pregunta si estoy lista para emprender el viaje.

   Supongo que los cambios me asustan.

   Tere, estás lista para volver a empezar? 

Y hace unos meses veía mi viaje a Europa como un camino de ida y quizás de vuelta. Y entre pensamientos, dudas, charlas por Skype y WhatsApp empiezo a darme cuenta que lo que parecía ser en un principio el sueño a Londres a rehacer mi vida… hoy se transforma en un rehacer de vidas de a dos. Porque uno no sabe cuando va a llegar el amor y cuando llega, agarrate!

Nunca pensé que podría imaginar la vida con alguien y menos que alguien podría imaginar su vida conmigo. Y cuando el me escribe, y me dice que no ve la hora de que llegue y le de ese toque a su vida que le hace falta… pienso que es exactamente lo que necesito.

Hay alguien me espera del otro lado del oceáno y cada vez esta realidad se va haciendo mas real.

Lo que parecía lontano, hoy se vuelve vicino. 

Y no puedo creer que ya esté ordenando mis cosas, tirando lo que no me sirve, haciendo copias de pasaportes, despidiendo de a poco a amigos. Dándome cuenta que el momento para dejar a Buenos Aires es ahora.  Y que dos meses se pasan volando.

Dos meses! Quién lo hubiera dicho?

 

 

Travelling Tere


Love

45 minutos me quedan para entrar a trabajar y uso el café de la esquina como oficina para cronicar mis inquietudes respecto al mundo.

Suiza, wow.

Madrid en tres meses. Quién lo hubiera pensado. Yo, que me cago de miedo con solo pensar en que voy a subirme a un avión, agarraré maletas e iré a experimentar próximamente la gran renombrada Europa.

Trabajar en un Hotel (iba a decir en Europa) tiene sus cosas buenas.

No se porque la clase media y mas que nada la alta, remiten a Europa como la gran perfección. Bueno, está bien. En Buenos Aires, o en Argentina, vivimos pateando en el medio del la devalución, de los índices de pobreza, de la lucha del oficialismo contra la oposicón, Evita, Perón  y los che pibes. Está bien. Europa, si nos comparamos un cachito, sí, para nosotros aspira a la perfección.

Pero nose. Tere, es un poco crítica y cuando no tiene ganas de mostrar la belleza al mundo prefiere ponerse en el papel de -lo se todo- porque sí, soy perceptiva y a veces odio que la gente viva en una nube de burbujas creyendo que esta -tudu bem- y no. O sea, también me gusta mostrar la otra cara de la milanesa, bueno, o el lado oscuro de la luna. Seguro que estarás pensando en Pink Floyd no?

La cosa es así. Los europeos no son tan perfectos y millonarios como creemos.

Si bien no hay que generalizar, porque nuestra educación nos ha enseñado a hacerlo. Hoy con la globalización y el auge de las grandes ciudades hay un poco de todo, distribuido en distintas partes.

-no son todos millonarios-

¿Y el deseo de nuestras madres a dónde irá entonces? Cásate con un Europeo y así no trabajarás más. En sus cabeza, imagino.

La realidad es que él no es perfecto, ni tampoco millonario. ¿Será que entonces el amor es mas fuerte como dice la canción? Quizás.

Vivimos en una sociedad donde el dinero se pone por encima de todo.

Trabajar, tener un título, tener una casa, tener un puesto importante en una empresa, casarse tener hijos y -Voilá-. Nuestra programada felicidad frente a nosotros!

A mí siempre me costó seguir ese modelo. Quizás porque en algún momento me replantíe esa estructura y descubrí  que, siguiendo con el programa, esa realidad se me hacía insostenible. Y que realmente la felicidad, sólo se trataba de una promesa.

¿Y entonces? Entonces decidí cambiar la forma de ver las cosas y así fue que empecé a reírme de lo absurdo funciona el mundo.

Por eso me atrevo a buscar lo imposible, lo que hoy no esta valuado, porque quizás allí es donde resida la felicidad.

Y a mis queridas habitantes de latinoamérica lamento desalentar el sueño Europeo. Pero, que los europeos enamoran, que no quepa la menor duda…