Síndrome post viaje ahora a trabajar!


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Adiós vacaciones, de nuevo a trabajar!

Tengo el síndrome de post viaje. El tema es que no es tan así porque aún sigo viajando y porque también creo que la vida es un viaje. Oh Tere poeta!

7 meses cargados de experiencias. Conociendo nuevas ciudades ¿Las contamos? Madrid, Paris, Dijon, Zurich, Berna, Londres, Birmngham, Notthingham, Trento, Venecia, Treviso, Verona, Lecco, Como, Basilea, Constanz, Lucerna, Laussane, Ginebra. Acariciando la cultura Suiza y la Italiana. Conociendo nuevas lenguas; mejorando mi idioma inglés, aprendiendo de oído el italiano hasta poder entenderlo y hablarlo y adentrándome al idioma alemán. Aprendiendo a convivir con un hombre, conociendo la rutina de una familia, de una casa. Teniendo contacto con niños. Descubriendo habilidades, conociéndome mas a mi misma.

También creo que soy una niña que cuando algo le gusta pide mas mas y a veces no se puede. Me refiero a que me gustaría seguir viajando y viviendo con él. Pero por otro lado mi conciencia me calma y me dice Tere bajá un cambio, eso tampoco es vida.

Debo decir que los sueños realmente se cumplen. A veces tardan un poco mas o también hay que saber esperarlos. Soñé con estar en Europa, soñé con tener una pareja Europea y Londres la ciudad de mis sueños se hizo real con él. Ahora fue el trabajo, y la residencia en Suiza que tanto me costó pelear por ella. Mañana será mi novela, mi trabajo en donde hablaré en alemán.

Supongo que para crecer hay que cortar con etapas. Pienso que convivir con el tano fue eso. Una forma de conocernos, un camino diario de mutuo aprendizaje. Y ahora que estoy viviendo sin el será también otra etapa. Un crecimiento nuestro independiente, donde el puente o el futuro será cuestión de construirlo de a dos. Y por otro lado esta experiencia me llevará a escribir nuevos diarios de viaje.

Que ahora que trabajo con niños puede ser una oportunidad para corregir esas pequeñeces que siempre quise corregir. Como tengo que dar ejemplo frente a ellos, es un momento óptimo para aprender a pararme derecha, no comerme las uñas, respirar por la nariz y ordenar mis hábitos alimentarios. Claro porque la familia con la que vivo se alimentan de una forma mas natural que mi familia. Y eso es bueno para mi salud. Hace ya varios meses estaba con la idea de reducir la cantidad de café, del consumo de harinas y azúcares refinados. Y eso que soy una persona ansiosa.

También la innovación de seguir una rutina. De aprender un idioma. De aprender a poner límites, y de encontrar mis límites. Y eso que creo que la rutina es aburridísima, pero creo que esto no va a ser para siempre, la utilizo como forma de estructurarme sanamente y por un tiempo, hasta encontrar mi propia y sana rutina.

Porque ahora somos dos personas que buscan la vida. El y yo. Y a veces extraño sus compañías en las noches, sus abrazos, ver su rostro antes de dormir o su sonrisa al despertar. También el placer de desearle a alguien que querés que tenga unas buenas noches. O buona notte, como se dice en italiano. Extraño también parlar en italiano. Sentir el olor a café por las mañanas. Hasta el aroma a cigarrillo cuando el abría la ventana para fumar. Sus miradas. Cuando el se acercaba a la noche al balcón con su cerveza, como una forma de ritual quizás. O estar en casa y escucharlo tocar el bajo y que de repente me den ganas de escribir.

Supongo que tres meses sin verlo fue difícil. Y ahora esos tres meses se transforman nada mas que en 30 minutos de distancia en tranvía.

Ah también en mi nueva casa hay una guitarra, que pronto usaré para volver a componer. Creo que estar mas conmigo misma me da ganas de intimidarme con mis canciones y de volver a hacer eso que me hacía tan feliz. Cantar 🙂

Es un poco del mundo de Tere por ahora.

Ya sabremos mas pronto 🙂

Buona notte!

Llegar a otro país.


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Llegué a Europa.

Hace mucho que venía planeando este viaje y acá estoy. En París.

Llegué a Europa después de pasar dos días entre aviones y aeropuertos. Sola, en el medio de dudas, equipaje y la ansiedad de un esperado reencuentro en Madrid.

Madrid me recibió con él, con su invierno y con la espontaneidad fascinante que tienen las personas en sus calles.

Estoy ahora en otra ciudad. Con otro idioma y otro ritmo de vida.

Me cuesta creer que realmente esté lejos de casa. Que haya tenido el valor para hacer este viaje. Que quizás este viaje sirva como motivo para encontrarme y creo que eso me asusta.

Otras veces creo que el miedo no me deja disfrutar.

Tener un objetivo


Nadar.

Me puse un objetivo: correr en alguna de competencias de Aguas Abiertas que se van a hacer en este verano. Todavía no se cuántos metros voy a correr, pero cuando le cuento a la gente cercana que estoy entrenando para esto, en mis adentros pienso algo como: “Oye Tere, eres una persona con propósitos”.

Y es algo nuevo sentirme del otro lado. Ser esa persona que llega al club con la bici, que se cruza con los chicos que van siempre y me saludan, ser la alumna que siempre tiene alguna ironía con la cual hacerle reír al profesor, encontrar un ratito después de ducharme, para tomar unos mates con la gente del club. Encontrarme a mi misma teniendo una alimentación acorde al ritmo de vida que estoy empezando a tener. Estar en el agua y escuchar a mi profesor alentándome y diciéndome lo tanto que estoy progresando.

Estar en ese club es como estar en mi casa.

Hay algo que siempre admiré de esas personas que un día decidieron cambiar el rumbo de sus vidas. Proponerse recorrer en bicicleta de Ushuaia a La Quiaca. Correr una maratón. O ir caminando a Luján.

Y cada vez mas siento que tengo algo de ellas en mí. Y es fuerte, porque nunca creí que podía ser como esas personas. Que un día se levantan y deciden aceptar la vida como un camino y seguir adelante con un simple objetivo.

Ciclos


Escribo porque se que no vas a leerme y te espero, porque se que no vas a llegar. Espero y desespero y después me resigno a aceptar.

Que estás. y no te vas.

Tensión se va, y está.

Sos otro.

Soy otra.

También.

¿Quizás?

Son ciclos,

roles

o impulsos marcados.

La luna, que es nuestra,

el agua,

tu forma de hablar.

Y tiemblo.

Lo nuevo me asusta,

el miedo termina,

y vuelve a empezar.

Volver a casa


Nunca pensé que iba a volver a casa.

Todavía trato de entender que es lo que pasó.

Irme de casa era como un sueño. Hace mucho tiempo venía diciendo que me quería ir y bueno, dicen que las cosas suceden cuando uno menos las espera, y así tuve la posibilidad de hacerlo.

Ahora que lo pienso, irme, fue como un largo viaje.

Una frase de una película que me gusta mucho lo dice de esta forma:

“It’s a funny thing coming home. Nothing changes. Everything looks the same, feels the same, even smells the same. You realize what’s changed, is you.”

Yo cambié.

Mi vida dio un giro de 180 grados.

Me pregunto si realmente fue real todo lo que viví. Porque jamás, había experimentado recolectar tantas experiencias en tan poco tiempo y menos haber tenido la posibilidad de conocer gente nueva, para luego, volver a casa, con un sinfín de recuerdos y emociones que hoy llevo guardadas quien sabe donde.

Pienso ahora, que quizás volver a casa también tenía que suceder.

Porque ya no soy la misma desde que me fui, y ahora tengo que asumir quién soy realmente.

Y eso me va a llevar un tiempo en aceptarlo…

Ver los obstáculos como puntapié para poner en práctica nuestros recursos…


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Entre tanto cambio emocional, físico y mental en el que estoy transcurriendo, se me hace  difícil encontrar las herramientas que me permitan avanzar frente a los obstáculos que se me presentan.

Y después de haberme limado (y trastornado) leyendo La Historia de las Cosas. Gran libro que recomiendo para cualquier persona que quiera tomar mas conciencia sobre el uso de los recursos naturales y la explotación de los mismos. Mi lamparita mental se iluminó, y además de ver la luz, se me ocurrió pensar en MIS recursos.

Como la madre tierra, uno está lleno de recursos ilimitados con los que puede hacer muchísimas cosas, pero no nos damos cuenta de eso. Vivimos en una era donde cualquier cosa la podemos adquirir así de simple: la comodidad está al alcance de nuestras manos. La ropa al lavarropas, la comida la pedimos por teléfono, y a los amigos les escribimos por internet. Hasta casi podría decir que a veces tenemos mas vida virtual que “natural”.

Volviendo al tema de los recursos. Hay que abrir un poco mas los ojos y reconocer que uno tiene recursos, empezar a verlos a partir de ahí preguntarse qué se puede hacer con ellos. Como muchos visionarios, que se cuestionaron mucho y pudieron ver mas allá de las cosas,  inventando grandes herramientas para la humanidad. Me sale la idealista, oh humanidad!

Pero va en serio.

Es un momento de mi vida donde me planto sobre la tierra y me pregunto. ¿Qué recursos tengo? ¿Cómo puedo usar esos recursos y para qué?
Y voy encontrando algunos recursos, y mientras mas me conozco mas voy encontrando, y mas herramientas (físicas o no físicas que me van a ser útiles en algún momento) puedo fabricar, y los limites dejan de existir, porque puedo hacer infinita cantidad de cosas.

Cuando supero los obstáculos que se me presentan me siento libre. Me desprendo de cosas. Aprendo. Y con ese aprendizaje, genero herramientas, que me defienden, y que en algún punto me dan seguridad para transitar otros caminos.  Y mientras mas herramientas voy juntando mas cosas puedo hacer. Pero a veces asusta un poco dar vuelta la página, una vez superado ese obstáculo, porque no se con qué panorama me voy a encontrar. Pero ese es el mayor reto, abrirme a la incomodidad de la novedad. Acostumbrarse a que nada es permanente y que todo está en constante cambio.

Es eso.

Nada es permanente. Entonces mejor disfrutar lo que se me presenta.

Esto me hace acordar a un tema de Moby que habla sobre esto, sobre aferrarse, o mas bien disfrutar, de lo que se nos presenta antes de que se disuelva de nuestras vidas.

Despedirse


Uno se despide constantemente de las cosas. Despedís momentos, formas de ser, hábitos, personas. Mas cuando estás en constante cambio. Porque cuando cambiás, el entorno puede ser igual, las situaciones se pueden repetir, pero uno, ya no es el mismo. Porque avanzás, y avanzar implica dejar cosas atrás. Y dejar cosas atrás, implica crecer. Y crecer, no es fácil, porque duele. Pero el dolor es necesario, porque sino, no sentiríamos los cambios. Y los cambios también son necesarios. Porque nos permiten ver las cosas desde otro punto de vista. Y eso amplía nuestro panorama de ver la vida, y mas que nada de vivirla. Y eso, independientemente de que lleva su cuota de responsabilidad, permite que podamos disfrutar la vida aún mas.

Y de eso se trata.