Circus


Correr 3000 metros en el agua va a ser mucho. Llegar al agua y pensar nada mas que nado para demostrarme a mi misma que puedo tampoco creo que me vaya a hacer bien. Correr 1000 metros me parece una mejor meta. Y si se trata de disfrutar también.

 

Off topic.

Hoy- hablando del agua- sentí el llamado del agua y fui a pasar una tarde conmigo misma al río.

Siempre me llamó la atención la gente que se dedica al circo. Malabares, acrobacias, práctica de equilibrio. Es como que tienen un don especial para esas cosas. Y cada vez que voy al río, con mi bicicleta, me encuentro con un poco de esa magia. Hoy me tiré en el pasto a leer, mientras de fondo dos chicos se entretenían haciendo malabares. Me quedé mirándolos, mientras leía unas notas, y dispersaba mi mente después de un fin de semana movido en el trabajo. Uno de ellos me llamó y me preguntó si quería intentar.

Al parecer la compañía del circo estaría necesitando una nueva integrante, pensé.

Y me animé, como una niña dispuesta a aprender algo nuevo. Porque hace bastante que tenía ganas de hacer malabares.

Fue como un gran paso para mí. Liberarme de los prejuicios, de mi mente pasada diciéndome -vas a quedar como una tonta, eso es para los locos, ya estás grande para eso- y soltarme en ese mundo, de los equilibrios y la concentración. Haciendo del Circo, mi lugar, mi mundo.

Boa Noite!

Termina la temporada de Circo en las calles porteñas


Y termina la temporada de Circo en las calles porteñas.

Talita y Traveler, acostumbrados a este suceso anual, van regresando a la vida de siempre. No les cuesta tener que pasar de la inmediatez constante de risas, a los quehaceres de la vida cotidiana. A las discusiones y reconciliaciones, a los mates, a las charlas, a madrugar temprano, a no tener tiempo, para pensar en nada.

En cambio, a Gaspar, gran trapecista, le resulta mas difícil regresar a su casa. Demasiado tiempo en el cielo, a veces puede ser bastante irreal.

-La vida en la tierra tiene un sabor amargo- me cuenta. Vivir a destiempo, no me puede hacer tan mal.

Pero a pesar de eso, el avanza, sabe que tiene una familia, y que pronto va a ser papá.

Resulta ser una contradicción a veces. Entre el corto período de imaginación que mantiene el público cuando va a verlo y la imaginación constante del circence.

-La gente sufre poco, porque tocan poca verdad- continúa

Un pequeño escape de la vida cotidiana, y es ahí en las tablas, donde se sabe que no se puede escapar. Carentes de un centro que pide obviedades, la vida en ciudades, tiene un dejo de comodidad.