Disfrutar(me) hoy


Hoy me di cuenta que es importante disfrutar y cuidar lo que uno tiene en el presente, porque las cosas cambian, y no se puede volver hacia atrás para volver a disfrutar lo que pasó. Hay que vivir el presente.

Y empiezo así…

Me robaron la bici.

La verdad es que me la venía venir. Nunca confié mucho en dejarla atada en la avenida frente al laburo, y a pesar de que muchos me lo habían advertido, quise yo misma correr el riesgo. Nunca sentí una gran conexión con esa bicicleta, la vi siempre como una compañera. Me despreocupé cuando me la compré. Pagué mucho por una bici que después me di cuenta que podría haber pagado por mucho menos, tardaron mucho en hacérmela y además me vino con algunas fallas que mas tarde tuve que arreglar. Todos me decían que era re linda y no se, para mí era una bicicleta y ya.

Tampoco pude sacarme de encima todos esos pensamientos negativos que tenía hacia ella y creo que por eso la perdí.

Y no es la primera vez que me pasa. 

Y termino así…

Hoy también me vuelvo a dar cuenta que no soy la mejor persona para cuidar las cosas. Tengo infinidad de historias sobre ropa, objetos, relaciones de las cuales nunca supe como conservar, que se fueron desgastando, rompiendo, y finalmente, dejaron de formar parte de mi vida.

Ahora siento un poco de pena por ella, la extraño un poco.

Si es verdad que entonces las cosas cambian, sean para mejor o para peor, es importante aprender a darle valor a todo lo que se me presenta y cuidarlo, como a una amistad, a la familia, un vestido y creo que principalmente aprender a cuidar de mi misma.

Disfrutar de mí en el ahora, con lo que se me presenta y cuidar de ello también, porque si lo logro, en el mañana (que va a ser mucho mejor, como diría Spinetta) voy a poder disfrutar todo muchísimo mas.

Mart(in)es en bicicleta!


Cositas de un día…

-Por primera vez hoy me corrió un perro mientras andaba en bicicleta. Y tuve que pedalear rápido para que no me siguiera. Me asusté al principio, pero fue divertido al final.

-Ayer mientras andaba con unos amigos en Capital, nos pusimos a observar las reacciones de las personas frente al sonido del timbre de nuestras bicicletas. Descubrimos que a muchas les causaba indiferencia y pocas de ellas se lo tomaron como algo bueno, debíamos haberles parecido raro, creímos. Por el contrario, hoy me di cuenta que en Martínez  a los niños y a los grandes sí les gusta escuchar ese sonido. Fue lindo recibir muchas alegrías de distintas edades.

-En las calles de Martínez por más que las personas no se conozcan, se saludan. Bicinauta a otro bicinauta, peatón a peatón. Lo mas lindo para mí es saludar a los guardias de seguridad de las esquinas. Ni me debo conocer con ellos, pero están, y si los saludás te sonríen. Y para ellos, eso, debe valer mucho.

-En las plazas de Martínez los niños sonríen y son abiertos. No se como serán los niños de otras plazas, pero en la mía da gusto hamacarse y charlar con ellos. Recibir toda la buena energía que tienen, el entusiasmo que le dan a cada palabra cuando hablan, ver cómo sonríen, practicar con ellos la pura espontaneidad.

Creo que eso era todo lo que tenía para decir por hoy…