¿Porqué nos cuesta tanto ser felices?


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Hace rato que vengo preguntándome esto y se me cruzó por la cabeza al encontrar algunas respuestas.

a) Libros de autoayuda

Para los libros de autoayuda o motivación interior no parece ser una pregunta difícil de responder. En vez de respuestas encontrarás en ellos ejercicios prácticos para encontrar la felicidad en el día a día.

Entre esos ejemplos que se citan son:

Despierta con una sonrisa y mantenla contigo todo el día.
Cree que todo es posible
Agradece
Disfruta

He llegado a la primera línea y he alcanzado a sostener mi sonrisa hasta el mediodía.

¿Será que ser feliz es realmente difícil?

¿O realmente es un ejercicio constante donde los resultados quizás no importen?

b) Material vs Afecto

¿O será que este nuevo modelo de mundo propone una vida centrada únicamente en el bien material? Y al tenerlo todo creemos que somos felices. O quizás haya gente que sea feliz disfrutando de sus bienes.

Recuerdo una frase de mis abuelos que decía que -lo primero es la familia-. Me siento un poco anticuada en pensar eso. Pero el trabajo, el cuidado de la casa, las compras de alimentos, terminan por dejar muy poco tiempo al afecto. Esa cosa que nos hace sentir valiosos, ese soporte que hoy parece que ser reemplazado por horas en el celular, horas de sueño o viendo la TV.

c) El conflicto siempre está primero

Siempre hay algo que nos va a hacer enojar, que nos va a hacer justificar que la felicidad no existe. Simplemente porque pensamos que ella no existe. Si pensáramos que existiera entonces el conflicto sería parte de un proceso natural de las parejas, de las familias, o de la gente en la ciudad (ejemplo un choque de autos en la calle)

Conflicto es sinónimo de falta de comunicación, de aceptar que somos diferentes, de que nuestro ego quiere tener la razón.

¿Y si entonces empezáramos a comunicarnos mejor, ver que ser diferentes nos ayuda a enriquecernos de nuevas visione del mundo y dejáramos ser al conflicto ser y nada más?

Conclusiones

¿Pero por qué caemos en esto? ¿Somos víctimas o realmente elegimos poner en la balanza otras cosas? ¿Realmente la felicidad es solo una utopía? ¿O es eso que pasa mientras estamos haciendo otras cosas?

Estar en pareja me hace repensar mil cosas de la vida y al parecer todavía sigo buscando mi raíz frente a todo esto nuevo que me pasa. Al menos tener cosas para replantearme, es algo buenísimo. Y que perderse para encontrarse también.

Mi conclusión final es que la felicidad nos cuesta porque la felicidad está en el ahora, a veces lo material no nos deja ver el contenido, nos tapa el momento. Si podemos valorar lo que tenemos en frente entonces la felicidad no será tan difícil de alcanzar.

Apreciar cada momento mis queridos libros de autoayuda, eso si que es costoso.

Salud 🙂

Crónicas Zurichanas


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Zurich vino con preguntas. Y yo con las respuestas.

Arribé al primer mundo como la Señorita Fine en la casa del señor Sheffield, por la puerta. Con su torpeza y su ingenuidad la nana Fine logró despertar el amor a los televidentes y así también al de toda la familia Sheffield. Ella es un ser adorable y nadie puede contra eso. Así me siento a veces, Sapo de otro pozo.

No se si me gusta ser turista. Creo que me veo demasiado crítica para opinar sobre la cultura de un país sin que me llamen. Me agarra culpa ser poeta por estos pagos. Ay suizos, no se si tildarlos de consumistas de ecologistas o de aburridos.

La realidad es que las realmente las vacas aquí crecen felices. El queso no viene con stress porteño y la gente es conciente del impacto del medio ambiente, porque sino tienen que pagar por ejemplo, si tiran mas basura de lo que se permite. Las familias en sus casas tienen sus huertas, en terrenos cercanos, los niños se ven contentos (creo que de toda mi estadía vi una sola vez a un niño llorar). Lo tienen todo.

Aire puro, comida italiana, flores everywhere en las calles y colinas, que hacen de esta ciudad, un lugar soñado.
Ay ay ay ¿Qué le deparará a esta escritora porteña en Suiza?

Necesarios empujoncitos


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Al parecer la vida me da señales.

Hoy abrì un libro que hace mucho que no leìa y una nota con una lista de cosas que tengo ganas de hacer encontré en la primera hoja.

Pararme derecha, no comerme las uñas aparecían entre otras.

Seguramente el viaje me haya ayudado a realizar la mitad de esos deberes pendientes.
Y mi estadía en Zurich me ayude a terminar con la otra mitad.

Lo primero es lo primero dicen. Y mi ansiedad se controla pririzando el aburrido quehacer diario para despues dar lugar al goce.

No se trata de romper las estructuras que me han sido dadas. Sino modificar las que no sirven e incorporar las que se adaptan de acuerdo a mi.

Y en eso el tiene razón. Creo que esta media lista no se hubiese cumplido sin su presencia junto con mi fuerza de voluntad.

Porque la verdad es que uno es el que avanza solo solito en esta vida. Y los que nos acompañan son empujoncitos.

Necesarios empujoncitos.

What defines you?


 

Today I woke up and I realized I had a dream in the last hour. An owl tryed to attact me and so I used my quilt to protect me. Yeap, not kidding. That’s how my morning started.

Problems come to me.

I like writing, I don’t know why. I think I can put all my crazynest in some beautiful lines and feel more free about who I am.

What defines you? I heard today.

And I’m trying to find the answer.

I went all my life to therapists (psycological) and I never could find a definition of how I was, or  how I am.

Sometimes is really hard to find yourself in big cities, as Buenos Aires, the one I live.

We came here in this life to find something we don’t know. And that’s confuse me a little.

Cause I’m all the time doubting if I am in the right way or not.

Art.

When I write everything in my mind gets in order. Also when I sing. I really can say I am in the right way.

He says I’m a person who has a big heart. And maybe that could be my definition.

So, is really important what the others think about ourselves? Or is more important how we think about us.

I’m all the time thinking about how lucky I am to find you. Because maybe, you also define me a little bit of me.

 

 

Travelling Tere


Love

45 minutos me quedan para entrar a trabajar y uso el café de la esquina como oficina para cronicar mis inquietudes respecto al mundo.

Suiza, wow.

Madrid en tres meses. Quién lo hubiera pensado. Yo, que me cago de miedo con solo pensar en que voy a subirme a un avión, agarraré maletas e iré a experimentar próximamente la gran renombrada Europa.

Trabajar en un Hotel (iba a decir en Europa) tiene sus cosas buenas.

No se porque la clase media y mas que nada la alta, remiten a Europa como la gran perfección. Bueno, está bien. En Buenos Aires, o en Argentina, vivimos pateando en el medio del la devalución, de los índices de pobreza, de la lucha del oficialismo contra la oposicón, Evita, Perón  y los che pibes. Está bien. Europa, si nos comparamos un cachito, sí, para nosotros aspira a la perfección.

Pero nose. Tere, es un poco crítica y cuando no tiene ganas de mostrar la belleza al mundo prefiere ponerse en el papel de -lo se todo- porque sí, soy perceptiva y a veces odio que la gente viva en una nube de burbujas creyendo que esta -tudu bem- y no. O sea, también me gusta mostrar la otra cara de la milanesa, bueno, o el lado oscuro de la luna. Seguro que estarás pensando en Pink Floyd no?

La cosa es así. Los europeos no son tan perfectos y millonarios como creemos.

Si bien no hay que generalizar, porque nuestra educación nos ha enseñado a hacerlo. Hoy con la globalización y el auge de las grandes ciudades hay un poco de todo, distribuido en distintas partes.

-no son todos millonarios-

¿Y el deseo de nuestras madres a dónde irá entonces? Cásate con un Europeo y así no trabajarás más. En sus cabeza, imagino.

La realidad es que él no es perfecto, ni tampoco millonario. ¿Será que entonces el amor es mas fuerte como dice la canción? Quizás.

Vivimos en una sociedad donde el dinero se pone por encima de todo.

Trabajar, tener un título, tener una casa, tener un puesto importante en una empresa, casarse tener hijos y -Voilá-. Nuestra programada felicidad frente a nosotros!

A mí siempre me costó seguir ese modelo. Quizás porque en algún momento me replantíe esa estructura y descubrí  que, siguiendo con el programa, esa realidad se me hacía insostenible. Y que realmente la felicidad, sólo se trataba de una promesa.

¿Y entonces? Entonces decidí cambiar la forma de ver las cosas y así fue que empecé a reírme de lo absurdo funciona el mundo.

Por eso me atrevo a buscar lo imposible, lo que hoy no esta valuado, porque quizás allí es donde resida la felicidad.

Y a mis queridas habitantes de latinoamérica lamento desalentar el sueño Europeo. Pero, que los europeos enamoran, que no quepa la menor duda…

Quisiera ser jirafa


Mi jefa me recuerda que en las grandes ciudades uno pierde la consciencia de los sentidos. Y en algún punto creo que eso es cierto. Día a día me sumerjo en las nubes de publicidades que aparecen de a segundos, mientras me encuentro sentada en el colectivo camino al trabajo.

Uno se siente como un niño, en una gran sala, solo, con miles de juguetes con los que puede entretenerse. Nunca hay un parate, siempre hay un querer mas. Y ese querer mas se hace inalcanzable. Y ahi es cuando al final, nada le basta. Al tener tanto, no se puede apreciar a cada juguete por su forma de entretener.

Me veo a mi misma, reflejada en ese niño. Que tiene, dificultades para decir: Basta! No quiero jugar mas!

Pero no puedo, la ciudad es muy grande para mí.

¿De dónde uno se agarra cuando se siente como los globos de los parques de diversiones, que parecieran no tener raíz, porque muestran que al único lugar donde quieren llegar es al cielo?

La mente, que quiere estar por encima de toda teoría cosmológica. La mente, que quiere hacernos creer que ella sabe mas que todo. La mente, que a veces es un enemigo, hoy quiere, atajar este penal.

Tener un objetivo


Nadar.

Me puse un objetivo: correr en alguna de competencias de Aguas Abiertas que se van a hacer en este verano. Todavía no se cuántos metros voy a correr, pero cuando le cuento a la gente cercana que estoy entrenando para esto, en mis adentros pienso algo como: “Oye Tere, eres una persona con propósitos”.

Y es algo nuevo sentirme del otro lado. Ser esa persona que llega al club con la bici, que se cruza con los chicos que van siempre y me saludan, ser la alumna que siempre tiene alguna ironía con la cual hacerle reír al profesor, encontrar un ratito después de ducharme, para tomar unos mates con la gente del club. Encontrarme a mi misma teniendo una alimentación acorde al ritmo de vida que estoy empezando a tener. Estar en el agua y escuchar a mi profesor alentándome y diciéndome lo tanto que estoy progresando.

Estar en ese club es como estar en mi casa.

Hay algo que siempre admiré de esas personas que un día decidieron cambiar el rumbo de sus vidas. Proponerse recorrer en bicicleta de Ushuaia a La Quiaca. Correr una maratón. O ir caminando a Luján.

Y cada vez mas siento que tengo algo de ellas en mí. Y es fuerte, porque nunca creí que podía ser como esas personas. Que un día se levantan y deciden aceptar la vida como un camino y seguir adelante con un simple objetivo.

La vida como una máscara


En el hostel la gente viene y la gente se va. Es difícil describir esta sensación.

Vínculos que parecen ser profundos, vínculos que se quedan no se donde guardados. ¿Simpatía o calidez realmente humana?

Esta semana me vi a mi misma reflejada en un pasajero.

Un chico que venía del interior,  al parecer para quedarse en Buenos Aires y reconstruir su vida, pero que por algunas cuestiones decidió que era momento para volver a su ciudad y dejar el cambio para otro momento.

Me recordé a mi misma viajando sola a Montevideo. Intentando buscarme, sintiendo esa mezcla de soledad y libertad. Rodeada de su bella gente y acompañada por sus turistas.

Me enamoré de el a primera vista, me perdí en su soledad y fui la tonta minita que puso expectativas en alguien que al final no resultó  como esperaba.

Fue un ariano que me reflejó algunas cosas de mí. Cosas de alguna Tere que alguna vez fue, cosas de alguna Tere que es. Cosas de una Tere que no va a ser.

Salir con el fue un cambio.

Fue descubrir que puedo divertirme y pasarla bien. Cosa que hasta antes no hacía.
Que no tengo que ser siempre profunda con toda la gente. Porque a veces, tanta profundidad con determinadas personas, asfixia. Y que también se puede ser superficial sin dejar de ser uno mismo.

El, me asfixiaba.

El me asfixiaba porque estaba solo, y necesitaba contención. Creo que yo podía darle eso, y también creo, que conmigo podía ser el mismo. Y es difícil ser uno mismo en una gran ciudad. Porque en Buenos Aires uno puede hacer de cuenta de lo que quiere ser. Buenos Aires está llena de máscaras.

Pero las máscaras están hechas para los que buscan mostrarse como son. Para los que buscan el arte como un camino, como una forma de descubrirse. Y no como una imagen, que puede ser linda a simple vista, pero después rebota porque no llena su contenido.

Por eso a vos, sí vuelvo a elegirte. Porque con o sin tu máscara, no dejás de ser vos. Y eso me gusta. 

Estoy mas grande


Y volvimos.

Volvimos a tener esas conversaciones interminables de media noche. A pasear como dos extraños por la ciudad. A sentirnos en Rayuela por unas hojas.

Pero, estamos mas grandes.

O yo estoy mas grande.

Ya no soy la adolescente poética que te idealizaba, como lo hacía hace años, antes.

Ya estoy mas real, con mas chispa, mas viva, mas yo.

No se.

Creo que a veces escribo para poder recordar.

Destinatario anónimo


Hay una película que me encanta y que se llama My Blueberry Nights. Cuenta la historia de Elizabeth, una mujer que corta con el novio y se va de viaje como a reconectarse con ella misma. Durante el viaje le escribe cartas a Jeremy, un joven carilindo que  tiene un café en Nueva York y que apenas conoce.

Siempre me pareció interesante tener a alguien anónimo a quien contarle mis inquietudes.

Hace poco volví a ver Tienes un e-mail y me di cuenta que la soledad abunda en las noches y a veces la persona que realmente puede entenderme está a miles de kilómetros de Buenos Aires.

Muchas veces me siento como Elizabeth, pero en vez de escribir, me hablo a mi misma, como contando lo que me pasa a una especie de vacío. Mis aprendizajes, mis dudas, postales sobre las cosas que me pasan. Empiezo a creer que es importante que alguien, además de uno, sepa como estoy.

Me mal acostumbré a vivir en una casa donde los sentimientos carecían de valor. Ahora tengo mi vida, y en mi vida los sentimientos son importantes y eso es bueno, porque ya dejo de sentirme tan sola.

Pero es raro verlo de ese modo, me asusta, me da un poco de miedo.

Será la ansiedad.

Esta canción me transmite calma:

http://www.youtube.com/watch?v=VsevYF7LZ6I