Volver a mí


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Si la vida es un conjunto de obstáculos constantes…¿entonces para qué ponerse objetivos?¿para qué trabajar si el sistema nos hace infelices?¿realmente los sueños caben en este mundo?

Y después freno un poco y me respondo: “Tere puede que la raíz de esas preguntas se basen en que estás cayendo en realidad.”

¿A quién no le gusta viajar y hacer lo que uno quiere? Disfrutar de vagar y vagar y vivir en sueños.

Después de estar tres meses viajando en Europa me doy cuenta que tengo que parar la pelota.

La plata se acaba, hay que trabajar, hacerse amigos y ponerse en sintonía con una ciudad que no es del todo sociable.

Porque París sonaba tan poética al caminarla por las calles que inspiraron a Cortázar. Me sentía tan en casa en Italia, con su cultura de la charla, el fútbol y el café.

Pero acá estoy en el primer mundo. Dando un cambio en mi vida que no pensé que iba a costar tanto. Porque acá soy inmigrante and -Ich sprechen kein deutch-.

Me pregunto dónde quedó esa Tere con sueños de ser escritora en Londres. Si los sueños son más que utopías que nos llevan a sueños que no buscábamos.

Porque Londres no fue tan Londres como imaginaba.

Y el amor parecía ser solo un cuento con final feliz.

Estoy bajando a tierra pero eso sí, que no me saquen las alas, porque en algún momento puede que de verdad me anime otra vez a volar.

Llegar a otro país.


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Llegué a Europa.

Hace mucho que venía planeando este viaje y acá estoy. En París.

Llegué a Europa después de pasar dos días entre aviones y aeropuertos. Sola, en el medio de dudas, equipaje y la ansiedad de un esperado reencuentro en Madrid.

Madrid me recibió con él, con su invierno y con la espontaneidad fascinante que tienen las personas en sus calles.

Estoy ahora en otra ciudad. Con otro idioma y otro ritmo de vida.

Me cuesta creer que realmente esté lejos de casa. Que haya tenido el valor para hacer este viaje. Que quizás este viaje sirva como motivo para encontrarme y creo que eso me asusta.

Otras veces creo que el miedo no me deja disfrutar.

No son las palabras


 

No son las palabras. Quizás debería empezar por ahí.

Es la piedra en el camino que al admirarla no me deja ver el horizonte.

Mi familia es como la piedra que está como obstáculo entre mis sueños y yo.

Y hace varios años que vengo quejándome de la piedra.

Esa piedra me hace débil y muestra mis esfuerzos erróneos por levantarla y correrla del camino.

La piedra está y va a estar siempre.

Eso no lo puedo cambiar.

Mi vida se hace mas simple si veo mas allá de esa piedra.

Por que en definitiva de esa piedra me impulsaré para fluir en las nuevas corrientes que la vida me prepare.

En esas corrientes yo me dejaré llevar.

Y la piedra entonces se hace un aprendizaje.

Para parar y así estar mas lista para seguir adelante.

No son las piedras.

Quizás sean las palabras que están atravesando este ensayo.

 

El encanto de volar


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Nervios, inseguridades y la misma lista que se repite en mi cabeza.

Pasaporte, plata, ropa, libros, compu, celular y cuadernos para escribir.

¿Quién dijo que viajar fuera fácil?

Mis días se basan en ansiedades, horas de trabajo, orden y el repaso de la lista de cosas que me quedan por hacer.

Nunca hice esto antes.

¿Cómo se es pareja de alguien cuando nunca se fue pareja de nadie? ¿Cómo es vivir con alguien? ¿Cómo es viajar en avión solo? ¿Cómo es volver a empezar? ¿Y si es en otro país?

Lo escencial demora.

Hacer el currículum, seguir con mi novela, escribir un poco mas todos los días, tocar la guitarra. Èl y Madrid.

Lo escencial quizás esté allá. Donde el avión conecte las distancias del amor. Donde mi mente se halle mas despejada. Cuando arribar resulte ser un respiro. Un decir quiero cambiar, un decir esto me gusta, un decir realmente estoy donde quiero estar.

En Buenos Aires estoy de trance. Y la verdad debo admitir que me incomodan las charlas con él por Skype. Detesto el amor a distancia. Detesto dormir las noches sola. Detesto pensar que mi vida va a cambiar por que he decidido que es lo mejor para mí. Y entender que detrás de estos marrones y cautivadores ojos penetrantes, míos, habita una persona que lucha por lo que cree que es mejor para ella.

Cuando me mudé por primera vez sentí este envión que estoy volviendo a sentir. Ese motor de decir no me importa, se lo que estoy haciendo, esa certeza invisible que aclara toda duda.

Vengo rodeándome de personas que no hacen mas que aconsejarme, pero ya estoy harta de consejos, lo que externo me asusta. Creo que dejé de confiar en mis guía interior.

¿Porqué el?

Quiero llegar a Madrid y que estos pensamientos se acaben.

Madrid llegá pronto. O yo, iré por tí!

Palabras


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Y a veces las palabras llegan. Sin esperarlas. Como los sueños que se sumergen en un despertar a la vida.

Sin cuestiones. Sin motivos. Sin letra chica. Vienen así, como la lluvia de verano. Que no avisa.

Para la que escribe, las palabras siempre le parecieron parte de otra historia. Pero no de la suya.

Las palabras son ahora de mí, serán de vos, y luego de todos.

Las palabras aparecen como el limón para la limonada.

Para crear y recrear nuevas historias.

Para crear y recrear mi propia historia.

Las palabras llegaron para quedarse,

y así recrear nuestra historia.

Dos meses, se pasan volando


Pan y Mermelada

   El me pregunta si estoy lista para emprender el viaje.

   Supongo que los cambios me asustan.

   Tere, estás lista para volver a empezar? 

Y hace unos meses veía mi viaje a Europa como un camino de ida y quizás de vuelta. Y entre pensamientos, dudas, charlas por Skype y WhatsApp empiezo a darme cuenta que lo que parecía ser en un principio el sueño a Londres a rehacer mi vida… hoy se transforma en un rehacer de vidas de a dos. Porque uno no sabe cuando va a llegar el amor y cuando llega, agarrate!

Nunca pensé que podría imaginar la vida con alguien y menos que alguien podría imaginar su vida conmigo. Y cuando el me escribe, y me dice que no ve la hora de que llegue y le de ese toque a su vida que le hace falta… pienso que es exactamente lo que necesito.

Hay alguien me espera del otro lado del oceáno y cada vez esta realidad se va haciendo mas real.

Lo que parecía lontano, hoy se vuelve vicino. 

Y no puedo creer que ya esté ordenando mis cosas, tirando lo que no me sirve, haciendo copias de pasaportes, despidiendo de a poco a amigos. Dándome cuenta que el momento para dejar a Buenos Aires es ahora.  Y que dos meses se pasan volando.

Dos meses! Quién lo hubiera dicho?

 

 

Bon Voyage


¿Quién dice que es fácil?

Ah la música. Si pongo un tema bajón para esta entrada, va a salir mi parte melancólica y voy a hablar de mi viaje como algo triste en donde diré que me va a costar desprenderme de Buenos Aires y seguro me pondré algo  extremista y buaaa me saldrá alguna lágrimona.

Que difícil se hace sintonizar con el radar de uno en esta sociedad a veces.

La tele que nos invade y no nos deja concentrarnos en los pocos minutos que uno tiene para uno. Y el noticiero ni te cuento, uno improvistamente tiene que ir al médico y ahí está, provocándonos con su mala onda. Está también telefonito -taca que taca te- con el watsapp, los sms, feisbuck, que tul? También puede ser un antojo, los caprichos, la falta de concentración. La mente todavía que sigue jugándole al ping pong contra la puteada innecesaria que se mando el jefe el otro día en el trabajo.

Café, recuerdo. Los cafés me sincronizan. Me ponen en órbita.

Eso era entonces.

Debo ir por un café.

¿A dónde voy? ¿Dónde estás?


12 pm en Buenos Aires. Empieza el tercer día de enero.

A veces me pregunto en dónde poner atención cuando necesito una guía.

Hay tantos factores y razones que me pueden ayudar a decidir en que dirección llevar mi vida.

La vida es, me recuerda Richard Bach en Alas Para Vivir.

Me pregunto si lo inesperado aparece como factor en los dibujos de la astrología. Si el psicoanálisis puede contemplar lo arbitrario. Si los consejos a veces sirven cuando los dejamos de lado.

¿Será Tere la que escribe esta historia? ¿O una versión de mi que quiere vivir en ficción?

¿Cuándo se está listo para el verdadero amor?

¿Cuándo el corazón supera a la astrología, supera a la razón?

Tengo miedo de renunciar a mis sueños para abocarme al amor.

¿Y si el amor es realmente lo que siempre quise?

¿Desde cuándo empecé a ser yo?

No se puede volver para atrás.

¿A dónde voy?

¿Donde estás?

 

 

Porteña in the EU


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Sometimes I wonder if these perfect moments will be constant.  I mean, the moments when things fit exactly as they have to be. When you are staring at the window, at night and you watch de cars go by, and you realize that everything is clear in your mind.

The uncertain is there, as usual. But this time, it doesn’t bother.

Is there as a consequence. As a result of a process. And should be the constant, like the present, like the change, like my freedom.

A lot of things are coming in my head at this moment.  A lot of Words, Thoughts and Ideas that I probabbly should put on the list of constant things that I have to be incorporate in my new life.

Love, Art, People with passion, Positive waves, Hugs, Travelling, Work, Be thankful, Cry, Smile.

And also the things I don’t want for me.

What makes you move in life? Could be a song? Somebody?

What makes you feel lucky?

What makes you feel you’re worthy?

What makes you feel free?  (Feeling free includes when you start doing something that you like and you don’t take care about what people thing about that, about you. Cause you’re free and happy. And there’s nothing that could ruin that moment.)

I finally wonder.

Could love be stronger than distance?

Una novela


Encontré la frase que va justo para la primer hoja del compilado de historias que estoy escribiendo.

Eso me hace sentir escritora y es algo raro para mí.

Siento en las letras una forma de cultivarme interiormente.

Y pienso un poco en Cortázar y en su Rayuela.

El tipo escribía pensando también en el lector.

Y así estoy yo.

Viviendo quizás la historia que alguien pensó para mí.