La luna


Vuelvo a escribir en el blog después de casi dos meses.

Acá también la luna está llena y el verano se está despidiendo. Espero con ganas la llegada del invierno para inspirarme.

Para recordarme cuando arrivé a Madrid y un fresco viento me dió la bienvenida a Europa.

Me gusta el frío porque me gusta sentir su calor. Porque me gusta sentir el placer de quedarme unas horas mas en la cama y sentir el calor de mi cuerpo entre las frazadas. Porque tomar café con leche me recuerda a las primeras mañanas de cappuccinos y cafe au lait que viví al principio de este viaje. Porque abrigarme mucho me recuerda a cuando era niña. Porque me recuerdo a misma mirando por la ventana de mi cuarto, mirando asombrada las esferas de la luna, y la luz de las estrellas. Porque me sentía sola y ellas me escuchaban. Sentían conmigo mis penas y me abrazaban.

Supongo que acá la luna es la misma, pero desde otro lado.

¿Será tan mágica como lo era cuando la miraba desde casa? ¿O será que su nueva faceta me acercará con otra magia?

Pienso en la luna y no me siento sola.

Estoy en casa.

Ay Capricornio!


Me pregunto de dónde sacaba antes la fuerza para seguir adelante. No entiendo como pude pelear por tantas cosas en este último tiempo y ahora que las cosas no parecen tan complicadas todo lo veo como un caos.

Estamos en tiempos de Capricornio me digo a mi misma. Y también les digo a ustedes, mis queridos lectores.

Capricornio representa la responsabilidad, la inteligencia, la perseverancia. Nos dice que el éxito deviene de la inteligencia y del esfuerzo para llevar a cabo el deseo que queremos construir. También dicen que los Capricornianos se caracterizan por tener un gran corazón.

Y yo me amalgamo al Capricornio, con su Saturno, su regente. Oh mi ascendente.

Siento la fuerza tan penetrante de este signo, que me ha marcado y todavía me condiciona, mas en estos días donde se pone protagonista en este Sol de Enero.

Saturno y el deber.

¿Hasta que punto uno está condicionado por los sucesos que nos mueven en la vida y hasta que punto uno  los puede cambiar?

Julia Cameron nos dice que al fin y al cabo uno es su propio creador.

Y si es así entonces…

¿Que estoy dispuesta a crear?