La luna

Vuelvo a escribir en el blog después de casi dos meses.

Acá también la luna está llena y el verano se está despidiendo. Espero con ganas la llegada del invierno para inspirarme.

Para recordarme cuando arrivé a Madrid y un fresco viento me dió la bienvenida a Europa.

Me gusta el frío porque me gusta sentir su calor. Porque me gusta sentir el placer de quedarme unas horas mas en la cama y sentir el calor de mi cuerpo entre las frazadas. Porque tomar café con leche me recuerda a las primeras mañanas de cappuccinos y cafe au lait que viví al principio de este viaje. Porque abrigarme mucho me recuerda a cuando era niña. Porque me recuerdo a misma mirando por la ventana de mi cuarto, mirando asombrada las esferas de la luna, y la luz de las estrellas. Porque me sentía sola y ellas me escuchaban. Sentían conmigo mis penas y me abrazaban.

Supongo que acá la luna es la misma, pero desde otro lado.

¿Será tan mágica como lo era cuando la miraba desde casa? ¿O será que su nueva faceta me acercará con otra magia?

Pienso en la luna y no me siento sola.

Estoy en casa.

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