Circus


Correr 3000 metros en el agua va a ser mucho. Llegar al agua y pensar nada mas que nado para demostrarme a mi misma que puedo tampoco creo que me vaya a hacer bien. Correr 1000 metros me parece una mejor meta. Y si se trata de disfrutar también.

 

Off topic.

Hoy- hablando del agua- sentí el llamado del agua y fui a pasar una tarde conmigo misma al río.

Siempre me llamó la atención la gente que se dedica al circo. Malabares, acrobacias, práctica de equilibrio. Es como que tienen un don especial para esas cosas. Y cada vez que voy al río, con mi bicicleta, me encuentro con un poco de esa magia. Hoy me tiré en el pasto a leer, mientras de fondo dos chicos se entretenían haciendo malabares. Me quedé mirándolos, mientras leía unas notas, y dispersaba mi mente después de un fin de semana movido en el trabajo. Uno de ellos me llamó y me preguntó si quería intentar.

Al parecer la compañía del circo estaría necesitando una nueva integrante, pensé.

Y me animé, como una niña dispuesta a aprender algo nuevo. Porque hace bastante que tenía ganas de hacer malabares.

Fue como un gran paso para mí. Liberarme de los prejuicios, de mi mente pasada diciéndome -vas a quedar como una tonta, eso es para los locos, ya estás grande para eso- y soltarme en ese mundo, de los equilibrios y la concentración. Haciendo del Circo, mi lugar, mi mundo.

Boa Noite!

Tener un objetivo


Nadar.

Me puse un objetivo: correr en alguna de competencias de Aguas Abiertas que se van a hacer en este verano. Todavía no se cuántos metros voy a correr, pero cuando le cuento a la gente cercana que estoy entrenando para esto, en mis adentros pienso algo como: “Oye Tere, eres una persona con propósitos”.

Y es algo nuevo sentirme del otro lado. Ser esa persona que llega al club con la bici, que se cruza con los chicos que van siempre y me saludan, ser la alumna que siempre tiene alguna ironía con la cual hacerle reír al profesor, encontrar un ratito después de ducharme, para tomar unos mates con la gente del club. Encontrarme a mi misma teniendo una alimentación acorde al ritmo de vida que estoy empezando a tener. Estar en el agua y escuchar a mi profesor alentándome y diciéndome lo tanto que estoy progresando.

Estar en ese club es como estar en mi casa.

Hay algo que siempre admiré de esas personas que un día decidieron cambiar el rumbo de sus vidas. Proponerse recorrer en bicicleta de Ushuaia a La Quiaca. Correr una maratón. O ir caminando a Luján.

Y cada vez mas siento que tengo algo de ellas en mí. Y es fuerte, porque nunca creí que podía ser como esas personas. Que un día se levantan y deciden aceptar la vida como un camino y seguir adelante con un simple objetivo.

Subtes y cafés


Estoy histérica y molesta con el mundo.

Me haría bien una guitarra para hacer catarsis de todos los problemas que se me cruzan por mi cabeza. Es ella la causante de todo este caos. Ella me habla y le habla al mundo. Yo vivo entre esas voces. Porque el mundo también habla. Y me habla. Como mi mente que ya se aburrió del mundo.

Los días pasan. Subtes y cafés.

Nadar cuando no necesito pensar, y así escapar de la realidad complicada que yo misma me armo.

Soy ariana, y algunas veces acelerada.

Me encanta la estructura, pero en extremo me lleva al vacío. Entonces odio, porque quiero que me amen.

Buenos Aires

¿Cómo llenarme de vos?