Estoy mas grande


Y volvimos.

Volvimos a tener esas conversaciones interminables de media noche. A pasear como dos extraños por la ciudad. A sentirnos en Rayuela por unas hojas.

Pero, estamos mas grandes.

O yo estoy mas grande.

Ya no soy la adolescente poética que te idealizaba, como lo hacía hace años, antes.

Ya estoy mas real, con mas chispa, mas viva, mas yo.

No se.

Creo que a veces escribo para poder recordar.

Lo que abunda…


Al parecer la abundancia, siempre fue un tema puntual en mi vida. O al menos eso cree mi analista.

“Lo que abunda no daña”, me dijo una vez un jefe que tuve.

Por otra parte hay otra frase que dice “ningún extremo es bueno”.

Últimamente siento que las mañanas son mejores para escribir. Que hay veces que cuando las palabras no me salen es porque es momento de vivirlas. De que sentido tiene cuestionar el espacio vacío.

Es raro encontrarme aceptando que no toda casilla tiene que ser llenada.

-Comí hasta llenarme, se escucha en un restorán.

Me crié en el marco de una familia numerosa. Y la necesidad de tener un espacio para mi fue siempre importante.

Con mi experiencia como camarera aprendí a hacer muchas cosas al mismo tiempo, y a disfrutar de hacerlo.

Pero hay otras cosas que llevan otros tiempos para su goce y también demandan otro tipo concentración.

Y en eso estoy, por descubrir que y cuales son.

 

Destinatario anónimo


Hay una película que me encanta y que se llama My Blueberry Nights. Cuenta la historia de Elizabeth, una mujer que corta con el novio y se va de viaje como a reconectarse con ella misma. Durante el viaje le escribe cartas a Jeremy, un joven carilindo que  tiene un café en Nueva York y que apenas conoce.

Siempre me pareció interesante tener a alguien anónimo a quien contarle mis inquietudes.

Hace poco volví a ver Tienes un e-mail y me di cuenta que la soledad abunda en las noches y a veces la persona que realmente puede entenderme está a miles de kilómetros de Buenos Aires.

Muchas veces me siento como Elizabeth, pero en vez de escribir, me hablo a mi misma, como contando lo que me pasa a una especie de vacío. Mis aprendizajes, mis dudas, postales sobre las cosas que me pasan. Empiezo a creer que es importante que alguien, además de uno, sepa como estoy.

Me mal acostumbré a vivir en una casa donde los sentimientos carecían de valor. Ahora tengo mi vida, y en mi vida los sentimientos son importantes y eso es bueno, porque ya dejo de sentirme tan sola.

Pero es raro verlo de ese modo, me asusta, me da un poco de miedo.

Será la ansiedad.

Esta canción me transmite calma:

http://www.youtube.com/watch?v=VsevYF7LZ6I

Escribir


No se como escupir, lo que no se si tengo para dar. No se como dejar de sentir, cuando te evoco y se que estás, pero no estás. Porque sentir, la música, porque pensar, demás. Por que las excusas son buenas solo cuando no se necesitan, porque la duda tiene sentido cuando no se quiere pensar. Y si te pienso, cuerpo y alma se funden, el equilibrio tan difícil de lograr. Las palabras se hacen verso, la poesía se transforma en canción, y te la canto, solo para vos. Porque vos sabés escucharla, sabés interpretar el mas allá. Porque a las cosas te gusta procesarlas y eso me encanta, porque eso te hace especial. Divinidades que van mas allá de mí, vuelo al pasado y me pregunto cómo llegaste. ¿Cómo me cautivaste? Me hechizás, dónde estoy, sigo acá.
Odio escribirte porque temor a que te vuelvas ficción. Y yo quiero que seas real. Como esto que siento. Soy la tonta que escribe cosas de amor, pero el amor es lo unico honesto, y por eso no le temo, escribo, entonces para dar respiro, a la razón.

Música mi casa.


-I haven’t ever really found a place that I call home- dice las primeras líneas de la canción.

Cuando era chica me sentaba en el marco de la ventana, de noche y miraba el cielo. Ponía música que me hacía sentir libre.

Extraño esas noches.

Es difícil de entenderlo o de explicarlo, pero hablando de libertad, siento que en casa nunca pude sentirme libre. Nunca pude decir que en casa estaba mi lugar. Quizás no esté ahí adentro, no lo se.

En estos últimos días me doy cuenta muchas cosas. Me acuerdo de momentos siendo yo misma y feliz. Siento que en mi casa nunca pude ser yo misma. Y eso me pesa, porque se que es algo que voy a tener que procesar. Viví pensado que la vida era de una forma, y me doy cuenta que en realidad es de otra forma y mejor. Es de grande hacerme cargo de ciertas cosas, que deberían haberse ocupado mis viejos, y de nuevo, ya estoy grande, pero aceptar el dolor y el mal que sentí, llevará tiempo.

Encuentro piezas de mí, algunas encastran, encuentro amigos que me ayudan a armarme, o a rearmarme, hay piezas que aparecen, cuando menos las espero. Y me dan esperanzas de poder seguir construyendo esta historia, esta vida, este alma.

No se, creo que tengo sueño, me iré a dormir.