De puta madre!


Ojalá pudiera decir todo lo que tengo para decir. Ojalá esta entrada pudiera tener el final que yo quiero. Ojalá, ojalá, ojalá.

Vengo de días de abandono total a mi almohada. Me escapo, huyo, pero siempre al final, vuelvo a ella.

Mi almohada, en este momento, sería el fiel reflejo de mí.

Se puede decir que encontré otro lugar para estar con ella. Y no es precisamente mi casa.

Cambiarla de espacio va a ser un desafío para mí y para ella.

Cambiar, cambios.

Mi sensibilidad en este momento se parece al péndulo de esos viejos relojes que se destacan en los vestíbulos de grandes e históricos de la capital. Viene… y va…

Mi almohada, decía. Me extraña, me necesita. Mi relación con ella vendría a ser como yo y mi inconsciente. Es mi soporte, mi escucha y me recuerda que siempre, tengo que descansar.

Antes pensaba que realmente se podía vivir acelerada, que podía arreglármelas sola en esta era de tanta velocidad. Y honestamente me doy cuenta que no puedo ser veloz, y dármela de autosuficiente. Que también tengo mis tiempos, y a veces necesito sentarme a pensar.

Últimamente vengo viviendo experiencias muy gratificantes, pero veloces, que se esfuman y pasan de largo. Quizás haber tomado a mi pasado como referente no sea haya sido la mejor opción.

Vivo repitiendo que tengo un ángel que me guía. Y es así.

Este ángel, me dice lo que no quiero escuchar. Me advierte del peligro, me ubica, me ayuda a centrarme. A ser mas objetiva con el momento que estoy viviendo. A estar mejor conmigo misma.

Pero también hay demonios, que desorientan. Son los que dicen lo que quiero escuchar. Y de ellos hay que tener mucho cuidado. Porque no siempre aciertan. Y en la mayoría de las veces actúan en su propio beneficio.

La impulsibilidad de ser ariana y sumando mi impaciencia, serán factores que tendré que ver como llevar. La vida es un aprendizaje.

Disfrutar de este momento, mí momento. Y para lograr eso voy a tener que despejarme de  algunas cosas y así tener el panorama mas amplio de mi vida. Tener una amplia visión de todo lo que me está pasando y actuar en consecuencia de ello.

Y como dice una amiga. Vivir DE PUTA MADRE!

La realidad me supera en ficción


Ayer tuve el sueño perfecto.

El tipo que me encanta finalmente me daba pelota y la relación se daba como siempre lo había pensado.

La realidad de esta tarde fue una copia fiel a ese sueño.

El encuentro, casi idéntico. Los dos, prácticamente solos. Mismas también las caras. Delatando una obvia atracción sexual.

Silencios evidentes y la espera del manojo de unas palabras que finalmente no dijeron nada.

No me dio pelota.

Todavía no me acostumbro a mí.


Es una búsqueda constante la de sincronizarme con el presente y desprenderme de todo lo que me impide conectarme con el.

De tomar conciencia de que en este momento estoy escribiendo esta entrada, cuando podría estar pensando en que hacer con los 15 minutos que me quedan antes de ir a trabajar.

Al fin y al cabo uno es dueño de su destino, y la vida es en una infinita ola de decisiones, donde  algunas veces algunas se pasan de largo.

El mundo y yo.

Expresar lo inexpresable cabe dentro de un canasto de ideas que todavía trato de usar como pistas para comprender mejor la vida.

Y es inevitable confirmarme también que todo está en constante cambio. Personas, tiempos, espacios. Adaptarme y fluir dentro de este todo es uno de los desafíos que me toca hacer. Por que si no estoy viva, vivir se convertiría en una letanía de creer que el exterior es el causante de todos mis males.

Y ya no puedo cambiar el exterior. Hoy sólo puedo cambiarme a mí.

Porque la vida ya está mutando conmigo, y resignarme a vivir sería como una mentira, porque por algún motivo estoy acá, y no hay mayor bendición que poder entregarme a lo desconocido. Que eso me movilice y me transforme. Cambie nuevamente la concepción que establezco del mundo. Que en realidad es errónea, porque no existe tal concepción.

La vida es, la vida me es.

La vida es aquí, y también es ahora.